Buenos días y buen viaje

[Desayunos viajeros en #SanFrancisco2016]

Desde mi último post ha pasado mucho tiempo. Durante estas semanas han sucedido muchas cosas: entre ellas un esperado y deseado viaje a San Francisco. Así que me siento especialmente feliz de reencontrarme con casicuarenta.com

Así pues, creo que es el momento ideal para empezar con esta nueva sección: “Desayunos viajeros”, donde se juntan  dos de mis grandes pasiones: viajar y desayunar.

Como adelantaba al inicio de este post, hace algo más de un mes, por motivos de trabajo, volé a San Francisco. Sí, llámame afortunada, porque lo soy y soy muy consciente de ello. Teníamos un programa completo de visitas muy interesantes por toda la ciudad y alrededores, pero… ¿qué es un día en la city sin un buen desayuno americano?

Así que para aquellos que en breve o no tan breve tengan la suerte de visitar esta maravillosa ciudad de emprendedores, os sugiero empezar el día en los siguientes sitios:

Mo’z café: Mi preferido. Y he de confesar que desayuné aquí dos veces en una semana 😉 Solo pensar en el olor de esas deliciosas pancakes, cogería un vuelo ahora mismo. Esas cuatro tortitas, con sirope y azúcar espolvoreado, son difíciles de olvidar.

Taylor Street Coffee Shop: Si fuera por la apariencia del local no creo que hubiese entrado, pero gracias a la puntuación de Google y que estaba al lado del hotel donde nos alojábamos, lo probé y me encantó. Mi elección para este pequeño restaurante fueron unas riquísimas French Toast.

Homeskillet: Restaurante auténtico, de esos que salen en las películas americanas, así que la experiencia gastronómica prometía. El desayuno elegido en este caso fue un sabroso sándwich con jamón, queso y tortilla. ¡Espectacular!

Dottie’s true blue café: Era mi último día en la ciudad y no me importó hacer una hora de cola, mereció la pena. El lugar es muy auténtico y más si te ubican en la barra cerca de la cocina. Mejor no escribir el homenaje que me di, porque fue todo menos bajo en calorías.

Con estas cuatro recomendaciones empiezo mi sección gastronómico-viajera.

¡Espero que os guste!

Así pues, ¡buen viaje y buen provecho!

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¡Buenos días, fin de semana!

Hace ya casi un mes que estoy durmiendo en mi nuevo apartamento y todavía no había podido levantarme tranquilamente, sin despertador ni prisas. El tema empezaba a angustiarme. No podía demorar un fin de semana más. Agenda bloqueada. Empezaba operación: breakfast weekend.

Como diría nuestro gran amigo Enrique Iglesias: fue una experiencia religiosa. Impresionante la sensación de despertarse con el sonido de los pájaros. Si viviese en el campo esto sería lo más normal, pero os recuerdo que vivo en el centro de Malasaña. Pensé que me había muerto y estaba en el cielo. Quizás un poco exagerado, pero pilláis la idea.

Cuando me di cuenta que seguía vivita y coleando, decidí que debía pasar a la acción. Era mi momento favorito del día… ¡El desayuno! Pero para preparar un buen desayuno es importante acordarse de hacer la compra el día anterior, así que me tuve que conformar con unas tostadas y un café con leche. No está mal, pero infinitamente mejorable.

El siguiente paso fue instalar mi centro de operaciones en la cama: desayuno, móvil, ordenador y libro. No hace falta decir que no salí de la cama en las horas siguientes, no voy a decir el número exacto, no hace falta.  Eso sí, para próximos desayunos sería interesante contar con una bandeja de cama, imprescindible en mi nueva vida de casicuarenta.

Tanto me ha gustado la experiencia de este fin de semana que ayer por la noche se me olvidó poner el despertador… Esta noche quizás se me vuelva a olvidar 😉 ¡Feliz semana!