Ni rastro de rosa ni de libro

Sábado, 23 de abril, Sant Jordi: también conocido como el día del libro, aunque para mí es el día del libro y de la rosa. Podría decirse, que es uno de los días más especiales, pero este es el primer año que no he tenido ni rosa ni libro. Un bajón. Bueno, un bajón relativo: tenía muchas posibilidades de que esto sucediese, pero a veces, y con casicuarenta, sigues siendo una idealista.

Para qué vamos a engañarnos: tenía la esperanza de recibir una rosa. Los dos últimos años mis compañeras de piso me habían regalado una rosa, pero… ¿qué pasa cuando te independizas? Pues que ya no tienes compañeras de piso, y de rebote, te quedas sin ese detalle. Vivir sola es lo que tiene.

Durante los doce meses anteriores a Sant Jordi suelo hacer campaña, intensificándola a medida que se acerca la fecha, pero este año, con el lío de mi nueva independencia, se me ha pasado y a la vista están los resultados: ni rastro de rosa ni de libro.

El próximo año tendré que ser más insistente o buscarme un novio. Un novio detallista. De esos que te regalan las dos cosas. Porque yo soy de rosa y de libro. A lo grande. Tengo un año para trabajar este tema. La próxima vez, ya con cuarenta, rosa, libro y novio detallista. Empieza la campaña Sant Jordi 2017, ¡abróchense los cinturones que vienen curvas!

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En mis zapatos

Hace algunas semanas cayó en mis manos la saga de literatura romántica En los zapatos de Valeria, cuatro libros escritos por Elísabet Benavent y protagonizados por cuatro amigas de casitreinta: Valeria, Lola, Carmen y Nerea. Ya os podéis imaginar de qué tratan… 😉

Los estaba leyendo mi mejor amiga hace algún tiempo y aunque me los había recomendado, no les presté la atención que se merecían. Y tengo que admitirlo: ¡me encantan!

Soy consciente de que este tipo de libros va dirigido a chicas de veintimuchos y treinta y pocos. Lo sé, debo madurar. Pensé que era algo transitorio. Todos tenemos alguno de esos momentos de nuestra vida en los que necesitamos lectura facilona y divertida. No pasa nada, Mireia.

Bien. O no tan bien. La semana pasada pasé por el Fnac y compré el primer libro de la saga de Silvia de la misma autora, @Betacoqueta: Persiguiendo a Silvia. He tenido que pautarme la lectura, ya que por poco me lo leo en una noche. Autocontrol, Mireia, Por favor, autocontrol que ya tienes casicuarenta. Y este tipo de libros ya sabemos todas como acaban. Sorpresas, al final no suelen haber, pero en el mientras tanto… me flipo.

A estas alturas, vivo en un mar de dudas. No sé si me gusta más Víctor, Álvaro o Gabriel. Elísabet, desde aquí te lo ruego: deja de escribir. Si sigo leyendo tus libros creo que no voy a encontrar pareja ni en cien años.

Estoy muy orgullosa de mí misma: al final he conseguido que Silvia, Víctor, Bea y Gabriel me acompañen durante los cuatro días de vacaciones. Pero hasta aquí llegó mi autocontrol: esta tarde voy a comprarme la segunda parte de la saga de Silvia: Encontrando a Silvia