Adiós, NEW GIRL

Cuando empiezas un blog se te ocurren mil historias que escribir en él, pero en este caso estaba claro con cuál había que empezar: el proceso de cambio de compartir piso a vivir sola en un estudio. Tenía de plazo ocho meses. Ese era uno de mis propósitos 2016. El otro, este blog. Vamos bien.

Más de diez años viviendo al estilo New Girl. Era el momento de dar paso al final de la última temporada y dar un paso al frente. Los 40 se acercan, y debo poner fin a todas las excusas que me he dicho a mí misma del tipo: “con mi sueldo no puedo…”, “me gusta llegar a casa y que te pregunten qué tal el día…”, blablablá. Lo que viene a ser, seguir el proceso vital, necesitaba un espacio propio en el que poder hacer lo que quisiera, cuando quisiera. Ha llegado el momento de vivir sola.

Cómo, dónde y lo más importante, el presupuesto. Los dos primeros puntos estaban muy claros: luminoso, grandes ventanales, tarima y zona centro. Por pedir que no quede. La carta a los Reyes Magos es gratis, ¿no?… el alquiler ya es otro tema. Ahí tuve que ceder, o más bien, tuve que ampliarlo porque hay que meterse en Idealista para ver la cochambrosa oferta de pisos a precios descabellados y todavía así, ¡vuelan!

Operación “nuevo nido” se ponía en marcha. Sin prisa pero sin pausa. Cada alerta que recibía la abría con gran expectación -se nota que soy novata en esto-. Dos meses de búsqueda. Muy novata, sí.

¡Y llegó esa alerta! Era “el piso”, lo que se dice flechazo. Es verdad que yo tengo muchos flechazos, pero no hay que quitar el romanticismo a esta historia, san Valentín está a la vuelta de la esquina…

EL piso cumplía con todos los requisitos. Dicen que cuando deseas mucho una cosa debes visualizarla. Pues eso. Ahí estaba… Los Reyes Magos me lo concedieron todo… y hasta me regalaron las vistas a un jardín. Como describió un amigo “muy Mire”, muy yo 😉

Llamé a la propietaria y nos caímos bien. Sobre todo, cuando le dije que llevaba más de diez años en el mismo piso. Creo que eso le cautivó.

Del flechazo pasé al amor verdadero en cuanto entré. ESE era MI piso. Me veía ahí un domingo cualquiera, desayunando, con los rayos de sol entrando por esos grandes ventanales. Sí, esto es muy ñoño, pero es así, para qué nos vamos a engañar. Me gusta montarme películas.

Y no podía ser de otra manera: ¡fui la elegida! ❤

Ahora ando contando los días para mudarme: 15 de marzo es el día. Todavía queda un poco. Mientras tanto, pensaré en cómo decorar mi nuevo espacio. En breve empezará mi nueva vida. Mi vida de adulta. Mi vida de treinta y todos.

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